Penicilina Casera

Es posible, que en algún momento de nuestra vida hayamos oído «Ese moho es bueno, es penicilina» y en este artículo vamos a ver cuánto hay de verdad en ello y como elaborar y extraer penicilina casera.

¿Qué es la penicilina?

penicilina

La Penicilina es un antibiótico utilizado para curar infecciones bacterianas que se obtiene de hongos del género Penicillium.

Fue Alexander Fleming quien allá por el 1928 observó, fruto de la más pura serendipia, como ciertos «mohos» reducían o impedían el crecimiento bacteriano.

Su trabajo sería retomado por investigadores como Howard Florey, Ernst Chain y Norman Heatley, quienes purificaron la penicilina y la usaron en ratones infectados con estafilococos para salvarles la vida.

Con el paso de los años se ha ido comprobando como algunas de las distintas especies de este género son potencialmente productoras de penicilina en mayor o menor medida.

De esta forma la Penicilina pasó a ser el origen de los antibióticos.

 Información sobre el moho en general

Más coloquialmente conocidos como moho, se tratan de hongos, pertenecientes al Reino Fungi, al que también pertenecen otras especies como las popularmente conocidas como «setas».

MOHO Y HONGOS

Los mohos tienen una fase de hifa, un filamento transparente que crece sobre y dentro de los diferentes sustratos (pan, fruta, mermeladas, restos vegetales…). Estas hifas tienen unas características microscopias diferenciadoras, por ello, para aislar diferentes especies, es preciso su identificación a nivel microscópico.

En el ambiente, se encuentran en forma de esporas, unas estructuras de resistencia que se desarrollan cuando las condiciones son favorables, es decir, cuando encuentran el sustrato y el ambiente adecuado.

Aunque las distintas especies tengan prioridad por un tipo de sustrato, temperatura o incluso grado de humedad, pueden desarrollarse simultáneamente en el mismo lugar.

Esto se debe a que buscan como alimento la concentración de determinadas sustancias tales como almidón, glucosa, fructosa… que aunque estén más o menos presentes en un tipo de alimento, puede darse en muchos otros.

Las esporas, presentan colores variados (pardos, verdosos, negruzcos, amarillentos…) pero esta coloración no es un elemento suficiente para su identificación, ya que en ocasiones la espora de una misma especie presenta varias coloraciones dependiendo de la fase en la que se encuentre.

Estas esporas son las que detectamos a simple vista y habitualmente llamamos moho.

Aunque observemos las esporas en la superficie de un determinado alimento, el crecimiento del moho se da hacia el interior de manera casi indetectable a simple vista.

¿Podemos elaborar Penicilina casera?

Los mohos pueden tener propiedades positivas y/o ser productores de toxinas, por eso es importante su correcta identificación.

La única forma adecuada de identificar un moho es por sus características microscópicas, y por tanto, necesitaremos no solo un microscopio, sino el conocimiento adecuado para distinguir unas especies de otras.

Como no identificar un moho
Color El color lo proporcionan las esporas. Una espora puede cambiar de color a lo largo de su desarrollo. Además, varias especies, pueden presentar color de esporas idéntico.
Sustrato sobre el que crece Un mismo moho puede crecer sobre varios sustratos, del mismo modo que sobre un único sustrato pueden aparecer varios tipos de moho.

Puesto que las esporas de los mohos se encuentran en el ambiente, aunque inicialmente consigamos aislar cepas del genero Penicillium, casi con toda seguridad acabaremos consiguiendo una mezcla de varias especies por contaminación.

elaboracion de penicilina casera

Para un aislamiento de cepas necesitamos no solo los conocimientos sino los medios adecuados (condiciones asépticas de laboratorio, las cuales son difícilmente reproducibles en modo supervivencia)

Otro factor a tener en cuenta es los mohos, incluyendo los pertenecientes al género Penicillium, es que generan en su metabolismo secundario micotoxinas, por lo que una especie con propiedades beneficiosas no está exenta de ser tóxica de una u otra manera. (para más información puede consultarse la AECOSAN, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición)

Todo esto, hace que las hipotéticas ventajas de la «fabricación casera» de penicilina no compense frente a los riesgos, que pueden ir desde gastroenteritis a intoxicaciones severas o incluso, muerte a largo plazo.

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